
La nada, no te importa nada.
Estas atado al suelo.
O estas volando con globos
de colores con formas no convencionales.
Como si es fuera a resolver la
cuestión física del asunto.
Tal vez seas elefante, tal vez una hormiga.
Soñame que quiero estar cerca,
pero en tu mente.
Ahí somos libres y tan libres
y perfectos que no vale la pena
ver nuestras miserias físicas.
Vivamos sabiendo que eso late,
cuando sobreviene el pensamiento.
Cuando digo tu nombre, con diminutivo,
y me convenzo de tu presencia absoluta.
Adentro mío.
Y vos, superficial. Muy superficial.
No te das cuenta de nada.
No viniste vos. Vino una ambulancia.
Alguien se muere en mi edificio.
Pero para que arriesgarse a defender el dolor ajeno?
La bandera como dolor,
es ho rri ble.